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Risotto al gorgonzola con mermelada extra de higos
Un primer plato elegante de contrastes marcados: gorgonzola cremoso y Mermelada Extra de Higos Blancos Minnelea, unidos por un risotto mantecado a la perfección.

Elaboración
- Pique finamente la chalota (30 g) en trozos de 2-3 mm. Nada de cebolla blanca: resulta demasiado agresiva para un risotto cremoso que debe dejar hablar al gorgonzola.
- Lleve el caldo vegetal (1 litro) a un hervor suave en un cazo aparte y manténgalo a fuego bajo. El caldo debe estar caliente durante toda la cocción: si se añade frío, corta la cocción del arroz y crea grumos de almidón.
- En una cacerola de fondo grueso y paredes bajas (nunca un cazo alto), derrita 15 g de mantequilla a fuego suave. Añada la chalota y póchela 3-4 minutos sin que tome color: debe quedar translúcida, no dorada.
- Incorpore el arroz Carnaroli (320 g; nada de Arborio, el Carnaroli aguanta mejor la cocción sin deshacerse) y tuéstelo a fuego medio 2 minutos removiendo con una cuchara de madera. El arroz debe crujir ligeramente y los granos volverse translúcidos en los bordes. Un buen tostado es la garantía de un risotto que no se pasa.
- Desglase con vino blanco seco (60 ml, un Fiano o una Falanghina). Suba el fuego 30 segundos hasta notar que el alcohol se evapora: el olor ácido se transforma en un aroma dulce. Remueva hasta que se absorba por completo.
- Empiece a añadir el caldo caliente cucharón a cucharón (unos 120 ml cada vez), a fuego medio-alto. Remueva con regularidad, pero no sin parar: cada 15-20 segundos. Añada el cucharón siguiente solo cuando el anterior esté casi absorbido (al pasar la cuchara debe verse el fondo de la cacerola).
- Continúe así durante 16-18 minutos en total. Pruebe un grano a los 14 minutos: debe estar al dente, con el alma blanca. El punto perfecto llega 1 minuto antes de la cocción completa, porque el arroz sigue haciéndose durante la mantecatura.
- En los últimos 2 minutos ponga a punto de sal (poca, el gorgonzola ya es sabroso) y ajuste la textura «a la onda»: al agitar la cacerola, el risotto debe formar ondas lentas. ¿Demasiado seco? Añada un cucharón. ¿Demasiado caldoso? Deje evaporar 30 segundos.
- Apague el fuego. Añada el gorgonzola dulce en dados (150 g, recién sacado de la nevera) y el resto de la mantequilla fría (15 g). Remueva enérgicamente con una cuchara de madera durante 1 minuto: la mantequilla fría y el gorgonzola crean la emulsión cremosa que vuelve sedoso el risotto.
- Añada el parmigiano rallado (40 g) y remueva otros 30 segundos. Tape y deje reposar 2 minutos: el reposo es obligatorio para la mantecatura, porque el arroz absorbe la cremosidad y se estabiliza.
- Sirva en platos calientes (precalentados 5 minutos en el horno a 60 °C): el risotto se enfría deprisa y el plato caliente lo mantiene cremoso más tiempo. Reparta con una cuchara en el centro y golpee suavemente la base del plato para extenderlo «a la onda».
- En el centro de cada ración coloque 1 cucharadita rasa (15 g) de Mermelada Extra de Higos Blancos Minnelea. No la mezcle: el efecto buscado es el contraste visual, rojo oscuro sobre crema clara, y cada comensal la integra con la primera cucharada.
- Reparta las nueces tostadas y picadas en trozos gruesos (5 g por ración) alrededor de la mermelada. Tuéstelas 2 minutos en una sartén antiadherente antes de empezar el risotto.
- Muela pimienta negra en el momento (una vuelta de molinillo por ración) y sirva enseguida. El risotto se come en los 3-4 minutos siguientes al emplatado: después pierde la textura «a la onda».
