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Crumble de manzanas rojas y almendra
El crumble es el postre más indulgente que existe: no se estira, no se enrolla, se desmiga con los dedos. Las manzanas se dejan en gajos gruesos para que no se conviertan en puré, y en medio va la Mermelada Extra de Manzanas Rojas Minnelea, que duplica la fruta en lugar de añadir solo azúcar. Almendra laminada por encima, cuarenta minutos de horno y se come templado.

Elaboración
- Precaliente el horno a 190 grados en horno estático (calor arriba y abajo). Pele las manzanas, córtelas en gajos de un centímetro de grosor y aliñelas con el zumo de limón: los gajos finos se deshacen y se convierten en puré.
- Prepare el crumble: mezcle la harina, los copos de avena, el azúcar moreno de caña, la sal y la canela, añada la mantequilla fría en dados y trabaje con la punta de los dedos hasta formar migas del tamaño de una avellana. No amase: en cuanto la mantequilla se calienta, el crumble se convierte en una masa quebrada.
- Meta el crumble en la nevera mientras monta la fuente de horno. Frío se funde más despacio y queda crujiente en lugar de derretirse sobre el relleno.
- Reparta la mitad de las manzanas en una fuente de horno de unos 24 cm. Añada la Mermelada Extra de Manzanas Rojas Minnelea a cucharadas separadas y cubra con las manzanas restantes.
- Cubra con el crumble dejándolo caer desde arriba, sin compactarlo, y deje algún hueco: sirven para que salga el vapor, si no el relleno hierve e inunda el crumble.
- Reparta la almendra laminada por toda la superficie.
- Hornee 40 minutos, hasta que el crumble esté dorado y el relleno burbujee por los bordes. Si la almendra se oscurece antes, cubra con una hoja de papel de aluminio los últimos diez minutos.
- Sirva templado, después de veinte minutos de reposo como mínimo: recién sacado del horno el relleno está hirviendo y líquido, y se asienta al enfriar. Una cucharada de yogur griego frío al lado es la mejor manera de comerlo.
