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Gnocchi con salsa cilentana y provola ahumada
Quince minutos en total, y el plato vive o muere por dos detalles: la salsa no se vuelve a cocer, solo se pone a temperatura, y los gnocchi —los ñoquis de patata italianos— se escurren quince segundos después de subir a la superficie. La Salsa Cilentana Minnelea ya está lista: hervirla la vuelve ácida. La provola ahumada entra con el fuego apagado, así se ablanda sin hacer hilos.

Elaboración
- Ponga a hervir una olla ancha con agua salada. Los gnocchi necesitan espacio: en una olla estrecha se tocan y se pegan.
- En una sartén amplia caliente el aceite de oliva virgen extra a fuego medio y vierta la Salsa Cilentana Minnelea. Déjela calentar dos minutos sin que llegue a borbotear: ya está lista, hay que ponerla a temperatura, no volver a cocerla. Hervirla la vuelve ácida.
- Añada a la salsa cuatro hojas de albahaca partidas a mano y apague el fuego. El cuchillo oxida la albahaca y la ennegrece.
- Eche los gnocchi al agua hirviendo. Están listos cuando suben a la superficie: a partir de ese momento cuente quince segundos y escúrralos con una espumadera. Reserve un cucharón del agua de cocción.
- Pase los gnocchi a la sartén con la salsa, suba a fuego vivo y saltee treinta segundos añadiendo dos cucharadas del agua de cocción. El almidón del agua es lo que hace que la salsa se agarre en lugar de resbalar al fondo del plato.
- Apague el fuego, incorpore la provola ahumada en dados y el Parmigiano Reggiano y mezcle. Fuera del fuego la provola se ablanda sin hacer hilos elásticos ni soltar grasa.
- Si el plato queda seco añada otra cucharada del agua de cocción y mezcle: los gnocchi absorben deprisa y hay que servirlos brillantes, no apelmazados.
- Sirva enseguida, con las hojas de albahaca restantes y un hilo de aceite en crudo. Los gnocchi no esperan: a los cinco minutos en el plato se vuelven compactos.
