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Sbriciolata de ricotta, fresa y pistacho

La sbriciolata es una tarta que ha renunciado a la paciencia: nada de masa que estirar, solo migas de masa quebrada que en el horno se convierten en costra. Dentro, ricotta tamizada al limón y la Mermelada Extra de Fresas Minnelea a cucharadas, nunca extendida. El pistacho llega al final, con la tarta ya fría, y se queda verde y crujiente como debe ser.

Tiempo total 65min
Preparación 25min
Cocción 40min
Raciones 8
Dificultad Fácil
Sbriciolata de ricotta, fresa y pistacho

Elaboración

  1. Mezcle la harina, el azúcar blanquilla y la levadura. Añada la mantequilla fría en dados y trabájela con la punta de los dedos hasta obtener una arena gruesa. Incorpore el huevo y siga frotando: deben formarse migas irregulares, algunas del tamaño de una avellana. No amase nunca hasta formar una bola. Tape y deje en la nevera 20 minutos.
  2. Tamice la ricotta con un colador de malla fina y trabájela después con el azúcar glas y la ralladura de limón hasta tener una crema lisa. Si la ricotta suelta suero, escúrralo: el exceso de humedad es la razón número uno de las sbriciolate crudas por el centro.
  3. Caliente el horno a 180 grados con calor estático. Forre un molde desmontable de 22 cm y reparta algo más de la mitad de las migas, presionando apenas en el centro y dejándolas sueltas en los bordes.
  4. Extienda la crema de ricotta dejando dos centímetros libres desde el borde, para que no se desborde durante la cocción.
  5. Reparta la Mermelada Extra de Fresas Minnelea a cucharadas separadas sobre la ricotta — nunca debajo, o mojará la base y el fondo quedará blando. No la extienda: tiene que quedar en islas.
  6. Cubra con las migas restantes dejándolas caer desde arriba, sin compactarlas. Esa superficie irregular es la que da la costra crujiente.
  7. Hornee a 180 grados durante 40 minutos, hasta que la superficie esté dorada y los bordes se despeguen ligeramente del molde. Si coge color demasiado rápido, cúbrala con papel de aluminio en los últimos 10 minutos.
  8. Deje enfriar por completo en el molde, al menos dos horas: templada no se corta. Solo al final espolvoree el pistacho picado, que así se queda verde y crujiente.