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Sbriciolata de ricotta, fresa y pistacho
La sbriciolata es una tarta que ha renunciado a la paciencia: nada de masa que estirar, solo migas de masa quebrada que en el horno se convierten en costra. Dentro, ricotta tamizada al limón y la Mermelada Extra de Fresas Minnelea a cucharadas, nunca extendida. El pistacho llega al final, con la tarta ya fría, y se queda verde y crujiente como debe ser.

Elaboración
- Mezcle la harina, el azúcar blanquilla y la levadura. Añada la mantequilla fría en dados y trabájela con la punta de los dedos hasta obtener una arena gruesa. Incorpore el huevo y siga frotando: deben formarse migas irregulares, algunas del tamaño de una avellana. No amase nunca hasta formar una bola. Tape y deje en la nevera 20 minutos.
- Tamice la ricotta con un colador de malla fina y trabájela después con el azúcar glas y la ralladura de limón hasta tener una crema lisa. Si la ricotta suelta suero, escúrralo: el exceso de humedad es la razón número uno de las sbriciolate crudas por el centro.
- Caliente el horno a 180 grados con calor estático. Forre un molde desmontable de 22 cm y reparta algo más de la mitad de las migas, presionando apenas en el centro y dejándolas sueltas en los bordes.
- Extienda la crema de ricotta dejando dos centímetros libres desde el borde, para que no se desborde durante la cocción.
- Reparta la Mermelada Extra de Fresas Minnelea a cucharadas separadas sobre la ricotta — nunca debajo, o mojará la base y el fondo quedará blando. No la extienda: tiene que quedar en islas.
- Cubra con las migas restantes dejándolas caer desde arriba, sin compactarlas. Esa superficie irregular es la que da la costra crujiente.
- Hornee a 180 grados durante 40 minutos, hasta que la superficie esté dorada y los bordes se despeguen ligeramente del molde. Si coge color demasiado rápido, cúbrala con papel de aluminio en los últimos 10 minutos.
- Deje enfriar por completo en el molde, al menos dos horas: templada no se corta. Solo al final espolvoree el pistacho picado, que así se queda verde y crujiente.
