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Espirales de hojaldre con mermelada

El dulce de última hora: pocos ingredientes, tres gestos y en media hora tendrá una bandeja de espirales crujientes, perfectas para la hora del té, la merienda de los niños o un desayuno diferente.

Tiempo total 28min
Preparación 10min
Cocción 18min
Raciones 6
Dificultad Fácil
Espirales de hojaldre con mermelada

Elaboración

  1. Saque del frigorífico un rollo de hojaldre rectangular (230 g) 5 minutos antes de usarlo: demasiado frío se rompe al enrollarlo y, a temperatura ambiente, se ablanda.
  2. Precaliente el horno a 200 °C con calor arriba y abajo (185 °C con ventilador) y coloque la rejilla en la posición central. El hojaldre necesita temperatura alta para subir: por debajo de 180 °C queda pesado.
  3. Extienda el hojaldre sobre su propio papel de horno, manteniendo el rectángulo entero. No lo despegue: la cocción se hará sobre ese mismo papel.
  4. Reparta la Mermelada Minnelea a elegir (75 g, unas 5 cucharadas) por toda la superficie, del centro hacia los bordes. Deje 1,5 cm de margen en el lado largo por donde cerrará el rollo.
  5. Extienda la mermelada con el dorso de una cuchara en una capa uniforme de 2-3 mm. Una capa más gruesa se sale durante la cocción y se quema.
  6. Reparta el granillo de almendra (30 g) sobre la mermelada de forma uniforme: cubre mejor que un montón en el centro. Presione ligeramente con la palma para que se adhiera.
  7. Empiece a enrollar el hojaldre desde el lado largo opuesto al margen vacío, formando un rollo apretado. Use el papel de horno como soporte para levantar la masa: cuanto más suba, mejor se adhiere.
  8. Selle el borde final (el del margen vacío) presionando ligeramente con los dedos: debe pegarse a la masa de abajo. Si hace falta, pincélelo con agua para facilitar el cierre.
  9. Pase el rollo al congelador 10 minutos: el frío lo endurece y permite cortes limpios sin aplastar la espiral. Es un paso opcional, pero marca la diferencia estética.
  10. Saque el rollo. Con un cuchillo afilado de hoja larga y humedecida (reduce el rozamiento), corte rodajas de 1,5 cm de grosor. Obtendrá unas 24 espirales.
  11. Colóquelas en una bandeja forrada con papel de horno, separadas 3 cm: durante la cocción doblarán su volumen. Apóyelas sobre el corte (no de lado): la espiral debe verse desde arriba.
  12. Bata la yema (18 g, 1 yema) con la leche (15 ml, 1 cucharada) en un cuenco pequeño. Pincele la superficie de cada espiral con un movimiento delicado, solo la parte de arriba y no los bordes (de lo contrario la yema chorrea y se quema).
  13. Espolvoree el azúcar de caña (10 g, 2 cucharaditas) sobre las espirales: carameliza durante la cocción y aporta un toque crujiente.
  14. Hornee 18 minutos, hasta que estén doradas de manera uniforme e hinchadas. Compruebe a los 15 minutos: si la superficie ya está oscura pero la base no, cúbralas con papel de aluminio y prosiga otros 3 minutos.
  15. Saque del horno y deje enfriar 10 minutos en la bandeja (la masa aún caliente está blanda y se rompe si la mueve). Páselas después a una rejilla para que la base no se reblandezca.