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Espirales de hojaldre con mermelada
El dulce de última hora: pocos ingredientes, tres gestos y en media hora tendrá una bandeja de espirales crujientes, perfectas para la hora del té, la merienda de los niños o un desayuno diferente.

Elaboración
- Saque del frigorífico un rollo de hojaldre rectangular (230 g) 5 minutos antes de usarlo: demasiado frío se rompe al enrollarlo y, a temperatura ambiente, se ablanda.
- Precaliente el horno a 200 °C con calor arriba y abajo (185 °C con ventilador) y coloque la rejilla en la posición central. El hojaldre necesita temperatura alta para subir: por debajo de 180 °C queda pesado.
- Extienda el hojaldre sobre su propio papel de horno, manteniendo el rectángulo entero. No lo despegue: la cocción se hará sobre ese mismo papel.
- Reparta la Mermelada Minnelea a elegir (75 g, unas 5 cucharadas) por toda la superficie, del centro hacia los bordes. Deje 1,5 cm de margen en el lado largo por donde cerrará el rollo.
- Extienda la mermelada con el dorso de una cuchara en una capa uniforme de 2-3 mm. Una capa más gruesa se sale durante la cocción y se quema.
- Reparta el granillo de almendra (30 g) sobre la mermelada de forma uniforme: cubre mejor que un montón en el centro. Presione ligeramente con la palma para que se adhiera.
- Empiece a enrollar el hojaldre desde el lado largo opuesto al margen vacío, formando un rollo apretado. Use el papel de horno como soporte para levantar la masa: cuanto más suba, mejor se adhiere.
- Selle el borde final (el del margen vacío) presionando ligeramente con los dedos: debe pegarse a la masa de abajo. Si hace falta, pincélelo con agua para facilitar el cierre.
- Pase el rollo al congelador 10 minutos: el frío lo endurece y permite cortes limpios sin aplastar la espiral. Es un paso opcional, pero marca la diferencia estética.
- Saque el rollo. Con un cuchillo afilado de hoja larga y humedecida (reduce el rozamiento), corte rodajas de 1,5 cm de grosor. Obtendrá unas 24 espirales.
- Colóquelas en una bandeja forrada con papel de horno, separadas 3 cm: durante la cocción doblarán su volumen. Apóyelas sobre el corte (no de lado): la espiral debe verse desde arriba.
- Bata la yema (18 g, 1 yema) con la leche (15 ml, 1 cucharada) en un cuenco pequeño. Pincele la superficie de cada espiral con un movimiento delicado, solo la parte de arriba y no los bordes (de lo contrario la yema chorrea y se quema).
- Espolvoree el azúcar de caña (10 g, 2 cucharaditas) sobre las espirales: carameliza durante la cocción y aporta un toque crujiente.
- Hornee 18 minutos, hasta que estén doradas de manera uniforme e hinchadas. Compruebe a los 15 minutos: si la superficie ya está oscura pero la base no, cúbralas con papel de aluminio y prosiga otros 3 minutos.
- Saque del horno y deje enfriar 10 minutos en la bandeja (la masa aún caliente está blanda y se rompe si la mueve). Páselas después a una rejilla para que la base no se reblandezca.


