Cómo hacer concentrado de tomate casero: el método tradicional — y la alternativa inteligente
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En Sicilia se llama estratto o strattu: concentrado de tomate, extendido sobre tablas de madera bajo el sol de agosto y removido hasta que de diez kilos de tomates queda un solo kilo de esencia roja oscura, casi moldeable. Es uno de los métodos de conservación más venerados de Italia — y también uno de los más difíciles de reproducir en casa. Aquí tienes el original, la versión doméstica y la respuesta honesta a cuándo deberías dejarlo estar.
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El original: Strattu de Sicilia
El procedimiento tradicional en pocas palabras: cocer los tomates, pasarlos (como para la passata), salar — y luego, durante días, extender la mezcla en grandes tablas bajo el sol abrasador, volverla y amasarla varias veces al día hasta que se evapore el 90 % del agua. El resultado no es el concentrado de tubo: el strattu es más oscuro, salado, casi carnoso en umami y en Sicilia se usa como un especia. Requisitos: 35 °C, viento seco, una semana de estabilidad — el clima siciliano forma parte de la receta, y es precisamente ahí donde falla el método al norte de los Alpes.
El método casero: concentrado al horno
Lo que sí funciona en casa es la reducción en horno:
- Hacer passata con 3 kg de tomates pera maduros (o usar una buena passata comprada — véase el cálculo más abajo).
- Reducir la passata a la mitad en una cazuela ancha (unas 1 h, fuego abierto, removiendo a menudo).
- Extender la masa espesa en una bandeja honda y secarla en el horno a 90–100 °C durante 4–6 h, removiendo y re-extendiendo cada hora, hasta obtener una pasta espesa y roja oscura.
- Amasar con un 2 % de sal, rellenar tarritos pequeños esterilizados, sellar la superficie con aceite de oliva. Se conserva 2–3 meses en frigorífico.
El cálculo honesto: 3 kg de tomates (9–12 €) más 6–7 h entre cazuela y horno dan unos 250–300 g de concentrado. En sabor supera cualquier tubo — pero es un proyecto de aficionado, no un plan de despensa.
La alternativa inteligente: la misma función, ya madura
¿Para qué sirve el concentrado de tomate? Como una cucharada intensiva que aporta profundidad a salsas, guisos y sopas (incluso puede convertirse en toda una salsa). Esa misma función la cumple un producto que ha concentrado al sol del sur de Italia: paté de tomates secos — tomates secados al sol triturados con aceite de oliva hasta una pasta untable. Frente al concentrado de tubo, aporta lo que aquél carece: aromas de tueste, dulzor natural, ligazón con el aceite. Una cucharadita en un risotto, en un guiso o sola sobre un crostino: la función del estratto casero sin pasar el agosto en el balcón.
Qué concentrado usar para qué
- Concentrado de tubo: el potenciador neutro por excelencia — dorar, desglasar, listo.
- Concentrado casero al horno: el condimento de lujo para ocasiones especiales.
- Paté de tomates secos: el todoterreno con carácter propio — condimenta Y sabe solo.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi concentrado de horno amarga? Demasiado calor (por encima de 110 °C se carameliza en exceso) o restos quemados. Baja, lento y remueve con frecuencia.
¿Puedo congelar el concentrado? Perfecto — congelar cucharadas sobre papel de horno y luego guardarlas en bolsas: medallones de sabor individuales para 6 meses.
¿Merece la pena con tomates de supermercado? No. La concentración multiplica también la insipidez. Sin tomates muy maduros de verano (o una passata excelente) obtendrás un concentrado caro y pálido.




